Los enfoques cognitivo-conductuales parten del supuesto de que las personas procesan activamente y consideran: al menos en parte, los trastornos emocionales y de la conducta son una función de los trastornos de los procesos cognitivos; una relación de colaboración entre terapeuta y consultante; cambiar cogniciones para producir los cambios deseados; formas de intervención que se centran en problemas meta específicos. Por un lado, los modelos conductuales enseñan al individuo cómo dejar de reiterar conductas indeseables y reemplazarlas por comportamientos apropiados. Por el otro, en los modelos cognitivo-conductuales se remarca la importancia de los factores cognitivos en las intervenciones. Las terapias se centran en la identificación y modificación de los pensamientos, procesos y estructuras cognitivas. Bibliografía: Florentino, M. T. (2004). Conductas de la salud. In L. A. Oblitas (Ed.), Psicología de la Salud y Calidad de Vida . México: T...
Un cambio de comportamiento es un proceso en el que las personas tienen diferentes niveles de motivación e intención de cambio. Una vez que se decide modificar una conducta nociva habitual, se entiende, en base a diversas investigaciones y modelos, que se pasa a través de las siguientes etapas: 1. Precontemplación. En donde no se tiene ningún cambio planificado. 2. Contemplación. Se proyecta modificar la conducta a corto plazo pero sin saber cómo. 3. Preparación. Ya existe convencimiento de hacer el cambio y se comienza a hacer algo al respecto. 4. Acción. Se efectúan los cambios necesarios, exitosos o no. 5. Mantenimiento. Etapa a largo plazo en el que no se recae en el viejo hábito aunque aún existe la posibilidad de hacerlo. 6. Terminación. La persona ya se encuentra libre de tentaciones. Bibliografía: Florentino, M. T. (2004). Conductas de la salud. In L. A. Oblitas (Ed.), Psicología de la Sal...