Los enfoques cognitivo-conductuales parten del supuesto de que las personas procesan activamente y consideran: al menos en parte, los trastornos emocionales y de la conducta son una función de los trastornos de los procesos cognitivos; una relación de colaboración entre terapeuta y consultante; cambiar cogniciones para producir los cambios deseados; formas de intervención que se centran en problemas meta específicos.
Por un lado, los modelos conductuales enseñan al individuo cómo dejar de reiterar conductas indeseables y reemplazarlas por comportamientos apropiados.
Por el otro, en los modelos cognitivo-conductuales se remarca la importancia de los factores cognitivos en las intervenciones. Las terapias se centran en la identificación y modificación de los pensamientos, procesos y estructuras cognitivas.
Bibliografía:
- Florentino, M. T. (2004). Conductas de la salud. In L. A. Oblitas (Ed.), Psicología de la Salud y Calidad de Vida. México: Thompson Learning.

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