Pasar de un hábito riesgoso a un hábito saludable debe ser, sin duda alguna, una acción voluntaria. Una vez establecido como meta, el cambio en su conducta de salud se basa en tres cogniciones: las percepciones de riesgo, que incluyen la sensación de vulnerabilidad y la gravedad percibida de una enfermedad, factores con carga motivacional que alteran el proceso de toma de decisiones; las expectativas de los resultados, que consiste en la estimación acerca de las consecuencias de ciertas estrategias de autorregulación; y la autoeficacia percibida, que determina el esfuerzo y perseverancia invertidos.
Bibliografía:
- Florentino, M. T. (2004). Conductas de la salud. In L. A. Oblitas (Ed.), Psicología de la Salud y Calidad de Vida. México: Thompson Learning.

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